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¿Sabes escuchar?

Aprende a escuchar estando presente

A puertas de las vacaciones de Semana Santa hoy vengo a hablarte de la escucha activa.

Bajo la máscara, la apariencia o la fachada personal hay todo un abanico de emociones, conductas, tendencias y patrones aprendidos en la infancia. Es un territorio usualmente no explorado por las familias y sin embargo, condicionan el día a día. Una de las habilidades básicas de la inteligencia emocional es la escucha activa.

La escucha es la habilidad de atender, de comprender, de sumergirte, de alinearte, de tomar en consideración, de oír, percibir, prestar atención al otro. Es estar en un estado de meditación presente y encontrarnos escuchando al otro en cuerpo y alma.

La escucha activa no es:

  • Hago ver que escucho y me oigo más a mi (mi voz interior criticando o compadeciendo al otro.).
  • Hago ver que escucho y respondo con un: tú lo que tienes que hacer es…
  • Hago ver que escucho y respondo diciendo: a pues a mi bla bla bla.
  • Hago ver que escucho y respondo hablando de lo que le ha pasado a la vecina.

La escucha activa es la habilidad de estar presente, de tener la capacidad de sentir los pies anclados al suelo, de tomar las respiraciones y soltar las inhalaciones de forma consciente y calmada, bailar en las palabras del otro.

No hay escucha activa si no hay presencia. 

 

Por eso es tan importante practicar el estar presente. Pero la pregunta del millón es ¿cómo?.

Date cuenta de lo que ocurre en tu interior y podrás estar en un entorno ruidoso manteniendote centrada/o y en estado de presencia.

Te propongo una práctica de escucha activa:

Busca un lugar tranquilo, siéntate con la espalda erguida, y mantén los ojos bien abiertos. Para practicar la presencia no hace falta cerrar los ojos. Empieza a respirar de forma consciente, siente como el aire entra por tus fosas nasales como partículas de aire hacia tu interior, e exhalas sacando el aire por la boca. Si puedes, toma pequeñas cantidades de aire en dos inhalaciones y ve sacando el aire de a poquito exhalando en cuatro tiempos. O si te va mejor, inhala 3 respiraciones, exhala en 6 tiempos. La cuestión es que exhales el doble de veces que inhalas para ir a un estado de calma y tranquilidad.

Cuando lo hayas realizado observa interiormente tu cuerpo físico. Pon la atención en cada parte de tu cuerpo empezando por los pies y sigue escaneando el cuerpo con tu atención plena.

Conseguirás bajar la intensidad mental, puede que sientas cosquilleo en los pies y las piernas, o un cambio de temperatura, está bien, no hay una manera correcta de estar presente. Lo que hagas estando consciente de tu cuerpo, del entorno y de tu respiración está bien.

Practica esto cada día, empieza con 5 minutos al día y haz distintas paradas a lo largo de tu jornada. Tómate unos minutos para practicar la presencia, te dará claridad.

El estado de presencia nos ayuda a darnos cuenta de dónde estamos, qué necesitamos, y la tríada del: qué pienso, qué siento y qué estoy haciendo.

Date el permiso para parar, practica la presencia y el resultado será la claridad. Escúchate, escucha a los demás entregándote en cuerpo y alma siendo consciente del momento presente y respira.

Sin escucha activa no hay presencia, si no hay presencia, no hay claridad, y sin claridad no hay enfoque.

Que disfrutes del estado de presencia y felices vacaciones de semana santa.

Josep.

 

Imagen:Freepik

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